jueves, abril 05, 2007

Sesión Lunes 26 de Marzo

Se reanudan las sesiones del grupo de estudio del presente año.
Se decidió en una previa reunión que este primer semestre nos ocuparemos de la investigación filosófica de Gianni Vattimo sobre la religión.
Producto de esta decisión nos ocupamos de un breve escrito de Vattimo como introducción, "La responsabilidad de la filosofía: A propósito del ocaso del pensar", en Vattimo y otros autores, Pensar en el Siglo, Santillana, Madrid, 1998. La reseña respecto a esta lectura es la sgte.:

Vattimo y El Ocaso del pensar[1].

La filosofía en la actualidad se experimenta como un movimiento crepitante de pensar, que ya no puede sustentarse en los fundamentos originales de su origen histórico: la metafísica. La idea de progreso - que supone una cierta continuidad temporal y un cierto propósito final de emancipación racional - se vuelve obsoleta y deja paso a posiciones más asumidas, que comprenden que ciertos discursos fundacionales se vuelven imposibles.
Los discursos adquieren un tono más sosegado y reemplazan el aspecto fuerte de la metafísica por una visión más relativa, que comprende las explicaciones racionales como posiciones subjetivas, relatos sin fuerza que implican la disolución de todo intento de resolver el problema del fundamento de la filosofía. Nada impide que estas posturas se conviertan en simples juegos estéticos, y que el valor de un sistema filosófico sea equivalente a la creación de una novela o poesía. Por otro lado, existen reacciones contrarias a estas maneras de interpretar el estado actual de cosas de nuestro tiempo, que se niegan a ceder el carácter universal y objetivo del pensamiento, tornándose en construcciones sistemáticas y ordenadas del conjunto de conocimientos y razonamientos acumulados hasta el momento presente de la historia. Para Vattimo, ninguna de estas actitudes teóricas están a la altura de un pensamiento que acepta las consideraciones de Nietzsche y Heidegger, y es necesario reformular la cuestión sobre el propósito que la filosofía debe tener en nuestra época. Los filósofos que intentan fundar el pensamiento no coinciden con la experiencia concreta de la disolución de la metafísica y quienes quitan todo el carácter universal a las argumentaciones renuncian al propósito de la filosofía como búsqueda racional de sentido.
Consecuentemente, el problema del carácter universal del pensamiento se encuentra enraizado en la experiencia concreta del diálogo filosófico. ¿Cómo concebir a la filosofía con conceptos universales que no representen un carácter fuerte del pensamiento pero sin caer en el abuso del relativismo que torna toda reflexión superflua? La propuesta de Vattimo puede resumirse en un concepto extraído de la filosofía heideggeriana, Verwindung, que significa en vez de la superación que propone la filosofía moderna del espíritu, un torcimiento, una resignación irónica de las condiciones epocales de nuestra situación. La experiencia de occidente es declinar, en la historia del pensamiento de occidente, la universalidad se experimenta como reconstrucción débil y secular de la historia. La historia de occidente se concibe entonces como secularización, proceso que supone una cierta aceptación de las condiciones racionales y materiales presentes y de la proveniencia identitaria que nuestros antecesores han entregado al modo de vernos enfrentados al mundo.
La tarea de la filosofía de la secularización es entonces la labor de una llamada “filosofía de la vida”, que se ocupa de comprender la herencia del pasado y de rescatar los elementos que pueden o no “servirnos” a nosotros como actores de nuestra propia racionalidad. Experiencias de este tipo de fenómeno en occidente son la evolución de ideas como la democracia sobre los totalitarismos e integrismos, los derechos humanos en detrimento del derecho divino. Se entiende, eso sí, que una filosofía como esta no puede adscribir a posiciones fuertes, definitivas y últimas, sino que más bien se orienta hacia un diálogo que implica el consenso, y que determina objetivamente asuntos sólo en la medida que socialmente se determina. La filosofía del ocaso se da cuenta que el camino de occidente es la disminución del poder de los discursos fundantes y el ánimo a resolver los problemas concretos de la humanidad, intentando en no caer en las explicaciones metafísicas que vuelven a dejar de lado el carácter eminentemente humano de nuestra historia. La filosofía se encuentra en este sentido más cercana a la religión que a las ciencias, ya que la labor del filósofo no es encontrar los fundamentos últimos del pensar sino lograr que las condiciones actuales de la humanidad sean las mejores posibles.


Igor Albornoz

[1] En relación con el escrito de Vattimo, “La responsabilidad de la filosofía: A propósito del ocaso de Occidente”. Vattimo y otros autores, Pensar en el Siglo, Editorial Santillana, Madrid, España, 1998, Trad. Susana Gómez López.